01. El pastel de feira con caldo de caña
Es el símbolo gastronómico de São Paulo y la parada obligatoria si visitás la Avenida Paulista un domingo. Los puestos de feria los venden fritos al momento — masa crocante, relleno generoso, y el caldo de caña al lado es la combinación perfecta. El relleno que más me gustó: queso Catupiry. Cuesta alrededor de R$20 y es de las mejores cosas que vas a comer en todo el viaje.
Si visitás la Paulista un domingo, el puesto más popular está cerca de la estación Trianon-MASP. Llegá antes del mediodía para evitar la fila.
04. Liberdade y la gastronomía japonesa
São Paulo tiene la mayor comunidad japonesa fuera de Japón y se nota en la comida. El barrio de Liberdade, a pocas estaciones de metro del centro, es el epicentro. No es un barrio turístico armado para fotos — es un barrio real donde la gente vive, come y compra productos japoneses desde hace décadas.
Lo que no podés dejar de probar:
Temaki — los conos de alga con arroz y relleno fresco son una institución en SP. El nivel del temaki paulistano no tiene comparación con lo que probablemente conocés en tu país.
Yakisoba de boteco — São Paulo tiene una versión propia que mezcla la tradición japonesa con el boteco brasileño. Generoso, con caldo, completamente diferente al yakisoba de wok que conocés.
Dorayaki y wagashi — los dulces japoneses tradicionales están en las panaderías del barrio. Los dorayaki rellenos de anko son adictivos. Y buscá el pão de queijo en versión japonesa — una fusión que suena rara y es extraordinaria.
05. Casa do Porco
El mejor restaurante que comí en São Paulo y uno de los mejores de mi vida. Está en el centro histórico, tiene lista de espera y vale cada minuto. Todo el menú gira alrededor del cerdo — desde charcutería propia hasta platos con técnicas que mezclan cocina paulistana con influencias internacionales.
El chef Jefferson Rueda es una leyenda. Reservá con anticipación por su web o llegá temprano y esperá.
Si andás corto de tiempo o querés algo más rápido, justo al lado del restaurante hay una ventanita donde sirven sus famosos sándwiches. El sándwich de cerdo mechado es, sin dudas, el mejor que probé en mi vida. Una experiencia imperdible cuando viajás y querés probar su gastronomía sin el ritual de la reserva.
06. Mercado Municipal de São Paulo
El Mercadão es una experiencia en sí misma. El edificio art déco con vitrales enormes ya vale la visita. Adentro: el mortadela sandwich. Es obscenamente grande, tiene mostaza y queso, y cuesta alrededor de R$35. Es un clásico absoluto de la ciudad.
También hay puestos de especias, frutas tropicales y productos que no vas a encontrar en ningún otro lado.
07. Los botecos de Pinheiros
Alejate de los restaurantes de la Avenida Paulista y metete en Pinheiros. Los botecos tienen la mejor relación calidad-precio de la ciudad. Bolinhos de bacalhau, cerveza Original bien fría, botana de la casa. La cuenta no duele y la experiencia es más auténtica que cualquier restaurante turístico.
08. Café de especialidad en Vila Madalena
São Paulo tiene una de las escenas de café de especialidad más desarrolladas de América del Sur. En Vila Madalena y Pinheiros encontrás cafeterías con baristas que tratan el café como lo que es — un producto de origen. El flat white o el pourover de un café paulistano de especialidad es otra dimensión. Preguntá por el origen del café antes de pedir.
Tips para comer bien en SP